viernes, 21 de noviembre de 2008

One more cigarette




Uno de mis grandes vicios (luego de la música, el cine y la fotografía) es el tabaco, fumo desde los 15 años, y debo admitir que comencé a fumar, en parte, por tratar de rebelarme pero a la vez por moda. Porque en esos años, ya estaba terminando la enseñanza media, y mis amigas fumaban y de curiosa yo comencé a seguir los mismos hábitos. Pero mi primer cigarro no fue exactamente uno normal (con tabaco, arsénico, nicotina, etc etc etc), sino uno de hierba mate, y fue nada más ni nada menos que en la sala de clases de mi colegio, LOL.
Para ser mi primer "cigarro", la sensación fue, ahm...ASQUEROSA. Primero porque yo odio el mate, mi olfato rechaza por completo ése olor, y segundo, porque como eran cigarros artesanales (ashi) obviamente el "envoltorio" era también "artesa", era de hoja de biblia (CUEK!).
Así que para ser la primera vez, me sentí totalmente asqueada, pero después se vino lo bueno (muajajaja).
Como mencioné antes (aunque no recuerdo haberlo escrito...¿?), yo estudié en un colegio católico, de monjas, curas, y todo eso...entonces habían ciertas (muchas) reglas. Una de esas era que estaba PROHIBIDO fumar en las cercanías del colegio, y mucho peor era si te encontrabas fumando con el uniforme de colegio. Pero para mi eso era aún más desafiante y peligroso, :P.
Entonces lo que yo hacía (todos los días) era ir con una o dos amigas a una especie de "mirador" que había cerca de nuestro colegio, lo mejor de ese lugar era que si querías pasar piola, se podía hacer y a la perfección. Pero también, si querías que te pillaran, tenías todas las de perder allá, xd. Pero nosotras no queríamos tener problemas (en especial siendo los últimos años de escolares) así que nos escondíamos atrás el mirador.
Siempre comparamos las distintas sensaciones (en especial de peligro) con escenas de la película "La Sociedad de Los Poetas Muertos", para quienes la hayan visto, no sé si recuerdan cuando los alumnos se escapaban del colegio para ir a leer poemas a una cueva vieja?, eso mismo sentíamos nosotras, nos sentíamos libres pero a la vez obligadas a esconder algo que realmente nos gustaba.
En fin, desde esos años que fumo, para mí más que un paso más cerca al cáncer, los cigarros son una "compañía", un amigo que está contigo en todo momento y que puede hacerte mucho bien, pero también sin saberlo te causa grandes daños.
 

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